Yaxchilan

Historia del sitio.

Yaxchilán, notable por su gran número de monumentos con inscripciones de calidad excepcional, se encuentra inmerso en un espeso manto de bosques tropicales a orillas del río Usumacinta. El desarrollo de esta ciudad sucedió entre los años 350 al 810. Su distribución arquitectónica se adapta a las características del terreno y a la presencia del río, ya que los edificios se extienden de Este a Oeste sobre una amplia plaza limitada al sur por una serie de elevaciones que sirven de asiento a las construcciones.


Yaxchilán es uno de los grandes sitios del periodo Clásico de la región maya (250-900). De pequeña aldea de agricultores y cazadores se convirtió en un lugar destacado en el ámbito de su región. Se piensa que fue importante desde el gobierno de Cráneo-Mahk´ina I, señor de Yaxchilán alrededor del año 410. Para ese momento Tikal dominaba aún la región; Yaxchilán era, antes de que se consolidara Piedras Negras, puerto de la región de Palenque.

Es probable que con el ascenso de Cráneo-Mahk'ina II al

trono de Yaxchilán (en el año 526) la ciudad se convirtiera en capital regional, como lo denota la presencia de su glifo emblema en otras localidades, además de ejercer cierta influencia política en sitios como El Chicozapote, Anaifé, La Pasadita, El Cayo y La Mar.
Alrededor del año 600 se observa en la región una marcada interrupción en la erección de estelas, debido, seguramente, a un periodo de inestabilidad política. El registro de gobernantes en Yaxchilán se reanuda hasta 630, fecha en que Pájaro-Jaguar III gobernaba el sitio. Su hijo, Escudo Jaguar I, quien ascendió al trono en 681, comenzó la expansión más importante sobre la región. Su reinado se caracterizó por la constante pugna con otras ciudades, a las que mantuvo bajo su dirección.
Escudo-Jaguar I tuvo tres mujeres: Pez-Puño, Serpiente-Blanca y Dama Ik-Cráneo, ésta última fue madre del siguiente gobernante, Pájaro-Jaguar IV. Con la muerte de Escudo-Jaguar I (hacia 742) se inició un periodo sin gobierno de, aparentemente, 10 años, en los que, al parecer, su tercera esposa asumió el gobierno.
Con Pájaro-Jaguar IV Yaxchilán adquirió su fisonomía definitiva y consolidó su hegemonía. Este gobernante hizo construir varios edificios y diversos monumentos, donde se le representa con sus esposas y lugartenientes, aspecto que habla de la necesidad de fortalecer y ampliar las alianzas políticas que garantizaran su estabilidad. En 757, cuando Pájaro-Jaguar II tenía cinco años, su padre –Escudo-Jaguar IV– lo designó heredero oficial.
Escudo-Jaguar II aparece realizando una captura (hacia el 787) en el dintel central del Templo de las Pinturas en Bonampak.
El último registro de la dinastía de los gobernantes de Yaxchilán se consigna en el dintel 10, cuya fecha más tardía es alrededor de 808. En este monumento aparece el gobernante Mahk'ina-Cráneo III, quien, al parecer, fue hijo de Escudo-Jaguar II.
Recorrido.

Edificio 19
Actualmente, la parte posterior del edificio funciona como acceso al sitio; se le conoce como el Laberinto por la compleja distribución de crujías en dos niveles. El superior, cuya fachada limita la Gran Plaza, cuenta con una crujía principal y algunas habitaciones anexas. Dos escalinatas estrechas conducen a una serie de galerías subterráneas que desembocan en cuartos de reducidas dimensiones. Una de estas galerías aún permanece sellada, por lo que su extensión y destino son un enigma. En cuanto a su función, algunos investigadores opinan que es probable que este edificio y otros similares fueran empleados en ritos de iniciación, probablemente dirigidos a sacerdotes, quienes simulaban un viaje al inframundo.
En la primera sección de la Gran Plaza se distribuyen cinco edificaciones que separan este conjunto del río. Se trata de los edificios 17, 16 y 14. El primero es un baño de vapor. Estos tenían carácter ritual y al parecer sólo se utilizaban en ceremonias de purificación, generalmente asociadas al juego de pelota.
Edificio 14 o Juego de Pelota
Consta de dos plataformas que originan un espacio con forma de "I", éste fue la cancha. En ella hay cinco marcadores; tres están sobre el eje principal, el resto sobre los terraplenes. Aunque todos tenían inscripciones, sólo algunos conservan parte de sus glifos. Al parecer este edificio fue construido por Escudo-Jaguar I.
Un conjunto muy interesante es el formado por los edificios 12, 13, 10,74 y 11. Su aspecto es armónico y la distribución de los espacios y accesos permiten suponer que se utilizaba como un palacio, similar en concepto a los palacios de Palenque y Tikal, donde también se observa patios alternados y rodeados por crujías.
Además conviene destacar que sobre la fachada principal del Edificio 12 se abren siete puertas, y una más sobre las fachadas laterales. El registro que se conserva en sus dinteles relata la secuencia de gobernantes del lugar, ésta comienza con el ascenso al poder de Jaguar-Progenitor en el año 360.
La tercera sección de la Gran Plaza está limitada al Oeste por un basamento bajo aún sin explorar, llamado Edificio 8, y al norte, por los edificios 7, 6 y 5. De los que sólo se han explorado los dos primeros. Ambos corresponden a las fases tempranas del sitio; excavaciones realizadas en 1980 demostraron que el Edificio 7 aloja una subestructura con modificaciones importantes.

Edificio 6
También es llamado el Templo Rojo de la Ribera por el colorido de sus estucos. Esta edificación aún conserva el primer cuerpo de su crestería calada. En este edificio, al igual que en los 33 y 25, se localizó una gran cantidad de cerámicas lacandonas así como tablas de rezo. En efecto, siglos después del abandono de Yaxchilán, diversos grupos de lacandones solían visitar el lugar para realizar ceremonias propiciatorias en honor de sus dioses.
Hacia el límite sur de la Gran Plaza, comienza una sucesión de plataformas que alojan diversos grupos de edificios; destaca el 21 por su estela y la decoración en estuco que cubría el muro posterior del edificio.
En los estucos aparecen cuatro mujeres y un hombre sentados sobre una banqueta, ésta se ve rematada en sus costados por grandes cabezas de serpiente, de cuyas fauces emerge la figura de un Tláloc. Quizás se trate de la Dama Ik-Cráneo, quien ocupa el lugar central y además se le representa en la estela. En ésta se conmemora un importante rito de derramamiento de sangre, el cual era efectuado por gobernantes y sacerdotes punzándose la lengua, en el caso de las mujeres; y el pene, en el de los hombres.

Edificio 22
Aunque ya no conserva nada de la bóveda, cuenta con una magnífica serie de dinteles equiparables a los del Edificio 12, donde también se narra la secuencia dinástica de Yaxchilán. Este edificio pudo haber sido construido durante el gobierno de Pájaro Jaguar IV, quien además incluyó dinteles antiguos para completar la secuencia.

Edificio 23
Alojaba cuatro importantes dinteles –del 23 al 26. El primero se localiza sobre uno de los accesos laterales; los dos siguientes fueron trasladados por Alfred P. Maudslay al Museo Británico; el cuarto se encuentra en la Sala Maya del Museo Nacional de Antropología, en la ciudad de México. En ellos se representa a Escudo-Jaguar I y a su esposa, Dama Puño-Pez, celebrando un importante rito de derramamiento de sangre vinculado, tal vez, con su ascenso al poder. Entre los edificios 21 y 22 se abre una escalera monumental que accede a los edificios 25, 26 y 33. Con éste último, construido por Pájaro-Jaguar IV, culmina la escalinata.
Uno de los aspectos sobresalientes del edificio, además de sus magníficos dinteles, lo representa la escultura decapitada de Pájaro-Jaguar IV, que se aloja en su interior, ya que alrededor de él los lacandones desarrollaron un mito. Para ellos, es el rey Ach-Bilam Ahau Balam, cuya cabeza, al momento de regresar a su posición original, ocasionará un cataclismo debido al descenso de los tigres celestes, llamados Kon, que devoraran todo ser viviente; el mundo, entonces, sera devastado.
Sobre la porción más elevada del sitio y desde donde se domina en todo su esplendor la espesura de la selva, se yerguen majestuosos los edificios 39, 40 y 41. El 40 aún conserva parte de su crestería y restos de murales que decoraban el interior. Según la Estela 11, este edificio fue construido por Pájaro-Jaguar IV.
En las estelas y escalones labrados del Edificio 41 se narran algunas de las hazañas de su constructor, Escudo-Jaguar I.
El último grupo de estructuras que conforman el sitio lo ocupa el conjunto denominado Acrópolis Oeste. De éste destacan los edificios 42 y 44 por las inscripciones de sus dinteles y escalones.

Edificio 42
Su fachada mira hacia el Edificio 33; sólo conserva el dintel central donde se observa a Pájaro-Jaguar IV, con su cetro, quien dialoga con uno de sus guerreros. Respecto a los otros dinteles, uno fue sustraído por Maudslay en 1882 y el otro se encuentra en el Museo Nacional de Antropología. El Edificio 44, construido por Escudo-Jaguar I, conmemora sus batallas más importantes.

Edificio 48
Es similar al Edificio 17, tanto en forma como en función, pues corresponde también a un baño de vapor.
En términos generales, este conjunto funcionaba con base en dos plazas claramente jerarquizadas, alrededor de las cuales se distribuían los edificios. Su acceso, en ambos casos, resulta sumamente restringido, hecho que permite suponer la celebración de ciertos ritos donde sólo participaba un selecto grupo, encabezado por el gobernante y secundado por la nobleza.

Cómo llegar.
Los poblados más próximos al sitio arqueológico son Palenque, en Chiapas, y Tenosique, en Tabasco. Ambas poblaciones ofrecen caminos de terracería que hacen relativamente fácil el acceso a Yaxchilán. Sólo Palenque cuenta con vehículos de pasaje, pero sus horarios y destinos aún son muy irregulares.
Las terracerías llegan a Chancalá; de ahí se prosigue a Frontera Corozal o Frontera Echeverría, a orillas del Usumacinta. En este punto se alquilan lanchas de motor que realizan el viaje hasta Yaxchilán.
Otra alternativa de viaje es la que ofrecen las avionetas de transporte regional cuyas bases de operación son Palenque, Ocosingo y Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, y Villahermosa y Tenosique, en Tabasco.

Información del sitio.

Días de visita:
Todos los días.

Horario:
De 10 a 17 horas.

Servicios:
Custodios.

Autores:
Arqueólogos Daniel Juárez Cossio y Mario Pérez Campa.
La información de esta miniguía se basa en los trabajos de Roberto García Moll y Daniel Juárez Cossio.

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